Entropía

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«No es bueno estar adaptado a una sociedad enferma».
Pintada anónima.

 

 

He visto velas de sangre sumergirse en laberintos de óxido,
como un puñal se sumerge en el pozo de la ignominia
para desembarcar en la orilla onírica de la lucidez…

Esa frágil flor de la rebeldía que nada contracorriente
como un verso apócrifo escrito en una pared de mármol,
reclamo de luz, aroma de libertad, paradigma cuántico.

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La memoria del agua

 

 

 

Beberse el olvido, como un loco engulle,
ebrio de soberbia, la memoria del agua.
Beberse una copa de magma fosilizado
para vaciarse de llantos y falacias.

Beberse el olvido -sin sed- para vaciar
la lujuria de un instante perpetuo
como en un réquiem se vacía el luto
como la ropa de un difunto espera,
colgada en un armario, las manos ausentes.

Las mentiras huelen a ozono cristalizado,
a laberintos de sal que coagulan las venas.
Entonces, beber sin sed.
Dormir sin sueño.
Vivir sin aliento.

Cuando ya nada puede herir el alma liberada,
beberse el olvido, como se bebe el amor…

Censura

 

 

Yo no sé qué nuevos versos escribir. El viento arrastra esta solitud de esquinas desvirgadas. La inspiración fue un mal sueño, una quimera de ostracismos y disidencia. Sobrevivió el ansia de ser efímero como la gloria bendita de morir encumbrado en el anonimato. Solo la tormenta y los truenos, la lluvia y los relámpagos, desnudan la miseria humana. Qué maldito placer epicúreo de bailar ante la muerte, solapado en la indiferencia de un silencio.  Bautizado con sombras y cenizas. No, yo no sé qué nuevos versos escribir. Nebulosas grises persiguen los desideratos de los jueces enjuiciados. Qué humana desobediencia recapitula universos paralelos. Qué crimen pensar en voz alta cuando ya no quedan más argumentos que repetir, como repiten las caracolas, el llanto del mar. Ahora solo quiero retratar lo minúsculo, agrandar el horizonte para fragmentar la vista y, en paralelo dibujar lo invisible. El grito mudo que sabe que jamás será palabra y, palabras que saben que morirán en el viento. Yo no sé qué nuevos versos escribir.

 

Fábula de los mediocres

 

Por qué perseguir la belleza

si ella habita

los rincones de tu voz amarilla

si es como una compañera invisible

que te susurra los versos más lejanos

los que jamás podrás olvidar

los que en la infancia aprendiste

entre amaneceres y bosques

♠♠♠

eres como un virus inmutable e imperfecto

saliva de caracol enjaulado

epitafio de libertad muerta

un segundo de gloria infinita

en el descanso de las risas fúnebres

en el paraíso de los mediocres

la mutilación de la lógica

la razón por la fuerza

Ausencia

 

 

Xabier Novella, 2018

 

 

Tú no sabes qué es vivir
asediado por la polisemia del silencio,
acobardado por el reduccionismo del vocabulario hipnótico.
Entre barrotes de palabras cáusticas,
aquellas que decapan la morfología
de mi soledad.

 

No, tú no sabes qué es soñar
siempre las mismas pesadillas;
ser prisionero y  guardián
de la fonética muda de mis poemas,
de los aullidos de mis versos
pudriéndose en las ciénagas
de la memoria herida.

 

Tú, tú solo sabes de mí
lo que aparentan las fragancias,
aquellas que no se pueden compartir
porque no existe caudal más seco
que la inspiración del poeta muerto.
Sí, tú no sabes qué es sobrevivir
entre los espacios infinitos de tu ausencia.

Ecos

All-focus

Xabier Novella, 2018

 

Antes de ser voz,

antes de geometrizar la palabra,

habitamos la concavidad del silencio.

– ese hemisferio de soledad compartida

en las entrañas amnióticas-

Antes de ser voz

compartimos la noche

con hieráticos búhos de mirada pétrea.

-ese espacio vacío de sombras

que envejece con la luz del día-

Antes de ser voz

aprendimos el alfabeto del náufrago

enredados en estrellas de mar.

-ese léxico acuoso

de formas pitagóricas-

Antes de ser voz

arañamos sueños de salitre en el oleaje

para descifrar el misterio ignoto.

-ese líquido impermeable que cobija

los vestigios de la vida-

Antes de ser voz,

el horizonte fue la sepultura de nuestra libertad,

el eco del silencio el himno de la derrota.

-ese húmedo sentimiento de vértigo

frente a la muerte-

Antes de ser voz

perdimos la esperanza de regresar

al laboratorio cósmico de la vida…

-esa luz expansiva, como gases de nebulosas,

que ciega nuestros ojos-

Antes de ser voz…

Navegamos sin rumbo, a la deriva,

prisioneros del tiempo y el caos.

-ese círculo incompleto de verdades y mentiras,

de realidad y sueño-

Antes de ser voz

fuimos hijos de la noche.

Sobrinos del viento, lágrimas de la Osa Mayor.

-ese entramado de moléculas

que se refleja en las paredes del acuario caverna-

Antes de ser voz

nos perdimos en un arcoíris preñado de rojo

que anuncia lágrimas de sangre

-esas habitantes de laberintos de agua,

hijas de una rabia primitiva-