Publicación de mi próximo libro

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Álamo centenario de Negrón. Fotografía de Mª José Orobitg

Una vez escribí un cuento titulado: El hombre que salió de un árbol.

A veces, me gustaría entrar en las entrañas vegetales del viejo álamo. Cerrar los ojos y fundirme en sus raíces. Lo siento, o quizás no. Pero cada vez me siento menos humano…

Me ausenté de este blog, también de los vuestros, por una temporada. Necesitaba silencio.

Vuelvo a este paraje de las letras, no sé con qué nuevos poemas. Aquí dejé inconcluso; la noche solo sabe a lluvia.

Estos días estoy con las últimas revisiones de mi próximo libro:” Expoemas. Desolación de la palabra, revisitado”. Espero que este mes salga la edición impresa.  Cuento con la impagable colaboración de mi buen amigo Borgeano, con un prólogo exquisito que agradezco infinitamente, solo espero que los lectores encuentren  mis versos  a la altura de su escrito.

En breve anunciaré cuándo estará disponible en librerías, y también por internet.

Saludos a todos, y espero que las vacaciones hayan sido provechosas.

 

 

 

 

 

 

Canción del olvido

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Belchite, fotografía : Xabier Novella

 

Y pasaron ochenta años…

Retiene el olivo

en sus raíces la memoria

del llanto subterráneo

el silencio de los muertos

Sostiene el viento

lágrimas de sangre en sus manos

de los fusilados los gritos

abandonados en las cunetas

Transporta el río

en su caudal toda la historia

de pólvora y de metralla

baja el Ebro eternamente herido

Inmortaliza el sol

las sombras en los blancos muros

como un réquiem para la libertad

como un elixir contra el olvido

 

la noche solo sabe a lluvia, X

 

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Salvador Dalí, La persistencia de la memoria (1931)

 

 

señales del tiempo donde el recuerdo se evapora como el aroma del verano

como se viste el cielo para un funeral ahogando truenos vivo y muero

vivo en tu mirada muero en los versos que mi laringe calla

perífrasis de lamentos que no proyectan sombra donde el sol duerme

la luz deforma la memoria de las siluetas las precipita al río Lete

como deshechos minerales para remodelar la geometría del amor

triángulos sobrepuestos sobre una cruz de fuego para habitar el caos

hay noches que se confunden con el día

la noche solo sabe a lluvia, IX

 

 

cuando las silabas se volatilizan solo hallo mi corazón herido en el desierto

son los versos que mudan mi piel de arcilla como estrellas fugaces

en un cielo verde decapan el tiempo con ácidos que son el olvido

la amnesia de la razón silencios de papel que degradan el lenguaje

entonces los ojos de la noche son solo lágrimas verdes

el color de la lluvia mientras recorre el páramo de mi alma

transparencias de esmeraldas que perforan mis sentidos

donde los sueños desmenuzan este mi silencio

la noche solo sabe a lluvia, VIII

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qué destino amargo aguarda la tierra húmeda

los caminos arañados por los gusanos en la roca

una caverna de sombras donde dibuja la lluvia

estalactitas verdes en la sequía de la inteligencia

 

qué destino incierto como llovizna sin sombra

qué pergaminos y qué ánforas sellarán mi secreto

verde como la muerte de la clorofila ausente

qué esperanza para el ciego qué futuro para el amor

la noche solo sabe a lluvia, VII

 

 

 

 

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hay noches que las gaviotas sueñan con unos ojos verdes

como un faro que ilumina las pesadillas atrapadas en el viento

hay noches donde el crepúsculo se torna invisible

como visiones oníricas que se vuelven espejismos de salitre

 

entonces mis manos se pierden en tu sonrisa intangible

como estrellas fugaces en un cielo verde

en el quebranto de las piedras erosionadas por el tiempo

cuando el aire respira los fonemas de mi llanto para volverse lluvia

la noche solo sabe a lluvia, VI

Imagen CCO Public Domain

 

a veces despierto en medio de un sueño

acorralado por la certeza de un beso ausente

podría escribir mil odas con la luz de las estrellas

todas las estrellas que inundan mi entendimiento

 

hay noches que se escurren entre mis manos

que no quieren ser prisioneras de tu recuerdo

que no quieren naufragar en una gota de lluvia

que no quieren ser lágrima en el océano de tus ojos