la noche solo sabe a lluvia, X

 

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Salvador Dalí, La persistencia de la memoria (1931)

 

 

señales del tiempo donde el recuerdo se evapora como el aroma del verano

como se viste el cielo para un funeral ahogando truenos vivo y muero

vivo en tu mirada muero en los versos que mi laringe calla

perífrasis de lamentos que no proyectan sombra donde el sol duerme

la luz deforma la memoria de las siluetas las precipita al río Lete

como deshechos minerales para remodelar la geometría del amor

triángulos sobrepuestos sobre una cruz de fuego para habitar el caos

hay noches que se confunden con el día

la noche solo sabe a lluvia, IX

 

 

cuando las silabas se volatilizan solo hallo mi corazón herido en el desierto

son los versos que mudan mi piel de arcilla como estrellas fugaces

en un cielo verde decapan el tiempo con ácidos que son el olvido

la amnesia de la razón silencios de papel que degradan el lenguaje

entonces los ojos de la noche son solo lágrimas verdes

el color de la lluvia mientras recorre el páramo de mi alma

transparencias de esmeraldas que perforan mis sentidos

donde los sueños desmenuzan este mi silencio

la noche solo sabe a lluvia, VIII

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qué destino amargo aguarda la tierra húmeda

los caminos arañados por los gusanos en la roca

una caverna de sombras donde dibuja la lluvia

estalactitas verdes en la sequía de la inteligencia

 

qué destino incierto como llovizna sin sombra

qué pergaminos y qué ánforas sellarán mi secreto

verde como la muerte de la clorofila ausente

qué esperanza para el ciego qué futuro para el amor

la noche solo sabe a lluvia, VII

 

 

 

 

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hay noches que las gaviotas sueñan con unos ojos verdes

como un faro que ilumina las pesadillas atrapadas en el viento

hay noches donde el crepúsculo se torna invisible

como visiones oníricas que se vuelven espejismos de salitre

 

entonces mis manos se pierden en tu sonrisa intangible

como estrellas fugaces en un cielo verde

en el quebranto de las piedras erosionadas por el tiempo

cuando el aire respira los fonemas de mi llanto para volverse lluvia

la noche solo sabe a lluvia, VI

Imagen CCO Public Domain

 

a veces despierto en medio de un sueño

acorralado por la certeza de un beso ausente

podría escribir mil odas con la luz de las estrellas

todas las estrellas que inundan mi entendimiento

 

hay noches que se escurren entre mis manos

que no quieren ser prisioneras de tu recuerdo

que no quieren naufragar en una gota de lluvia

que no quieren ser lágrima en el océano de tus ojos

la noche solo sabe a lluvia, V

V

tengo ganas de escribirte

versos que conmocionen tu ausencia

como pétalos de amapolas que conversan con el viento

donde las pesadillas diáfanas vulneran la calma

hoy tengo ganas de contener tu esencia en mi silencio

licor que embriaga la tristeza cautiva en un adiós

tengo ganas de escribirte un epitafio con sabor a renacimiento

como una elegía de gotas de lluvia suspendidas en la madrugada

 

la noche solo sabe a lluvia, II-III-IV

 

II

hay noches que solo saben a lluvia

como besos desperdigados

entre las sombras de las almohadas

testimonio de mil batallas perdidas

sueños efervescentes de atmósferas acuáticas

arrecifes donde los pensamientos naufragan

precipicios donde el amor habita

para navegar por unas pupilas etéreas

 

III

se escuchan campanadas que tocan

a lluvia de difuntos y a voces ahogadas

en los acantilados de tu cuerpo desnudo

mientras escribo poemas para desvestir mi tristeza

en tus senos de coral

en tus ojos de agua

en tu sonrisa que es mi sonrisa

para acallar ese repique de campanas oxidadas

 

IV

tu mirada se adentra en mi mirada

allí donde solo existen desiertos de arena

agujeros en la piel donde el agua no cala

marismas de sal seca adobe de heridas

se adentra y me inunda

como un huracán de versos

como una lluvia nonata

como un maná que embriaga…